Cómo se practica el Trekchöd meditación Dzogchen

El Trekchöd (que se traduce literalmente como «cortar a través de la solidez») es la práctica meditativa fundamental del Dzogchen. Su objetivo no es cambiar la mente, concentrarse en un objeto o detener los pensamientos, sino reconocer la conciencia pura (rigpa) que ya existe detrás de ellos.

A diferencia de otras meditaciones budistas que avanzan paso a paso, el Trekchöd es una vía directa y sin esfuerzo.
Los 4 pilares de la postura natural (Chogshag)
En el Trekchöd, más que "hacer" una meditación, uno se asienta en el estado natural a través de cuatro formas de relajación o "dejar las cosas como son":
  • Visión como la montaña (Riwo Chogshag): La mente permanece inmutable, vasta y majestuosa como una montaña. Los pensamientos van y vienen, pero la montaña no se mueve ni se inmuta por el clima (las emociones).
  • Meditación como el océano (Gyatso Chogshag): La superficie del océano puede tener olas (pensamientos), pero las profundidades permanecen completamente calmas y cristalinas. Se adopta una postura corporal erguida pero sin tensión.
  • Conducta como las apariencias (Nangwa Chogshag): Los sentidos se dejan completamente abiertos. No se bloquean los sonidos, las luces ni las sensaciones visuales; se percibe todo de manera directa sin juzgarlo ni etiquetarlo.
  • Resultado como la autoliberación (Rigpa Chogshag): Es el reconocimiento de que la conciencia pura no necesita ser mejorada, fabricada ni modificada. Ya es perfecta en este instante.
Instrucciones esenciales para la práctica
Aunque el Trekchöd requiere de la guía e introducción directa de un maestro cualificado para no confundir la "conciencia pura" con la simple distracción, la instrucción básica se resume en tres pasos:
  1. Cuerpo y mirada: Siéntate en una postura cómoda. A diferencia de otras tradiciones, los ojos permanecen abiertos, mirando relajadamente hacia el espacio vacío frente a ti, sin enfocar nada en particular. Esto ayuda a integrar la meditación con el entorno real.
  2. No alteres la mente (No-acción): No intentes buscar la calma, no repitas mantras ni analices conceptos. Deja la mente exactamente como está en el momento presente. Si hay agitación, déjala estar; si hay calma, déjala estar.
  3. Autoliberación espontánea: Cuando surge un pensamiento o una emoción (un recuerdo, el enfado, una preocupación), no te enganches a él ni lo reprimas. Míralo de frente. Al observarlo sin juzgarlo, el pensamiento se disuelve por sí mismo en el espacio de la mente, como un dibujo hecho en el agua o una nube que se evapora en el cielo.