El Trekchöd (que se traduce literalmente como «cortar a través de la solidez») es la práctica meditativa fundamental del Dzogchen. Su objetivo no es cambiar la mente, concentrarse en un objeto o detener los pensamientos, sino reconocer la conciencia pura (rigpa) que ya existe detrás de ellos.
- Visión como la montaña (Riwo Chogshag): La mente permanece inmutable, vasta y majestuosa como una montaña. Los pensamientos van y vienen, pero la montaña no se mueve ni se inmuta por el clima (las emociones).
- Meditación como el océano (Gyatso Chogshag): La superficie del océano puede tener olas (pensamientos), pero las profundidades permanecen completamente calmas y cristalinas. Se adopta una postura corporal erguida pero sin tensión.
- Conducta como las apariencias (Nangwa Chogshag): Los sentidos se dejan completamente abiertos. No se bloquean los sonidos, las luces ni las sensaciones visuales; se percibe todo de manera directa sin juzgarlo ni etiquetarlo.
- Resultado como la autoliberación (Rigpa Chogshag): Es el reconocimiento de que la conciencia pura no necesita ser mejorada, fabricada ni modificada. Ya es perfecta en este instante.
- Cuerpo y mirada: Siéntate en una postura cómoda. A diferencia de otras tradiciones, los ojos permanecen abiertos, mirando relajadamente hacia el espacio vacío frente a ti, sin enfocar nada en particular. Esto ayuda a integrar la meditación con el entorno real.
- No alteres la mente (No-acción): No intentes buscar la calma, no repitas mantras ni analices conceptos. Deja la mente exactamente como está en el momento presente. Si hay agitación, déjala estar; si hay calma, déjala estar.
- Autoliberación espontánea: Cuando surge un pensamiento o una emoción (un recuerdo, el enfado, una preocupación), no te enganches a él ni lo reprimas. Míralo de frente. Al observarlo sin juzgarlo, el pensamiento se disuelve por sí mismo en el espacio de la mente, como un dibujo hecho en el agua o una nube que se evapora en el cielo.